¡Hola, comunidad del ITIPB!
Bienvenidos de nuevo a nuestro rincón
favorito de las Ciencias Sociales. Hoy vamos a viajar en el tiempo a una época
de la historia de Colombia que parece sacada de una regla escolar un tanto
extraña: el Frente Nacional.
Imagínate que estás jugando a las escondidas
o un videojuego multijugador con tus amigos, pero de repente los dos capitanes
del salón se cansan de perder y dicen: "¿Saben qué? A partir de ahora nos turnamos el
control y nadie más juega". ¿Suena injusto, cierto? Pues algo así pasó
en nuestro país durante 16 largos años.
¡Ponte cómodo porque vamos a desentrañar
este pacto político con cero aburrimiento!
El pacto definitivo: ¿Amigos o rivales para
siempre?
Para entender el Frente Nacional (que
arrancó oficialmente en 1958),
tenemos que recordar que veníamos de una época muy oscura y violenta donde los
partidos Tradicional Liberal y Conservador se estaban sacando chispas
(literalmente) por el poder.
Los jefes de ambos partidos se sentaron a
tomar un café y pensaron: "O
nos matamos todos entre todos, o nos repartimos el poder de una vez por
todas". Y, bueno, eligieron la segunda opción.
¿Cómo funcionaba este invento?
El trato incluía reglas muy estrictas:
Turno de guardia: La Presidencia de la República se alternaría cada 4 años: un periodo le tocaba a un presidente liberal y el siguiente a un conservador. ¡Relojito suizo!
Mitad y mitad: Todos los puestos en el gobierno, los ministerios, el Congreso y los
cargos públicos se repartían exactamente 50% para los liberales y 50% para los
conservadores.
Se acabaron los
demás: Durante esos 16 años, cualquier otro
movimiento político que quisiera participar simplemente no existía en el
tarjetón oficial. Estaba prohibido ganar.
Para pensar un
segundo: Si en las elecciones del personero de tu
colegio solo pudieran postularse dos personas preaprobadas por los profesores y
se turnaran el puesto por decreto, ¿sentirías que tu voz realmente cuenta?
La cura que trajo nuevos dolores
En teoría, el Frente Nacional sonaba como
la solución pacífica perfecta para calmar las aguas y detener la violencia
bipartidista. Y de verdad logró que dejaran de enfrentarse a bala por las
ideologías políticas... pero creó
nuevos problemas.
La ilusión de la
democracia: ¿Para qué votar si el resultado ya estaba
escrito antes de abrir las urnas? Mucha gente sintió que las elecciones se
habían convertido en una obra de teatro donde el final ya se conocía.
Las semillas del descontento: Al cerrarle la puerta a nuevas ideas, voces y movimientos políticos, muchos jóvenes y campesinos dijeron: "Si por las buenas no nos dejan participar, busquemos otros caminos". Fue justamente en esta época donde nacieron varias de las guerrillas modernas en Colombia.
Lo bueno y lo
malo: Aunque el país avanzó en temas de
urbanización, educación y la creación de algunas instituciones, la exclusión
dejó una herida profunda en nuestra democracia.
Desafío de la semana (¡Para prender el debate
en los comentarios!)
Antes de cerrar nuestra máquina del
tiempo, te dejamos estas preguntas para que lo pienses y nos dejes tu opinión:
Si tú hubieras sido un ciudadano en 1958,
¿habrías apoyado este pacto solo por conseguir la paz en las calles, o lo
habrías rechazado por quitarle la libertad de elegir al pueblo?
¿Crees que hoy en día nuestra democracia
realmente nos da la libertad de elegir o todavía nos sentimos atrapados en
"estructuras" que deciden por nosotros?
Conclusión: Aprender del pasado para
construir el mañana
El Frente Nacional nos deja una gran
lección: la paz es fundamental, pero nunca debe construirse silenciando a los
demás o cerrando las puertas del diálogo. Una verdadera democracia necesita
diversidad, debate y, sobre todo, que todas las voces sean escuchadas.
¡Déjanos tu comentario abajo y nos vemos
en el próximo Sociolaboratorio
para seguir descubriendo los secretos de nuestra historia!
Katherin Marin Mantilla 9.9
ResponderEliminarCreo que todavía existen esas pequeñas o invisibles líneas de control por parte de la sociedad que exigen discretamente elegir un bando político porque si no se tiene una preferencia por los partidos políticos tradicionales se genera una crítica por no ir con lo preferible o adecuado para la sociedad, gran parte de la población quieren que todo gire cuadradamente, incluso se llegan a idealizar demasiado los partidos políticos tradicionales llegando al punto en el que se tengan conflictos por no aceptar la derrota del opositor.
Lo habría aceptado aunque no era lo más correcto, al menos disminuían la violencia.
En conclusión el Frente Nacional fue creado para que dejaran de "pelear" por quién era mejor, y se hizo los supuestos votos de los ciudadanos, pero realmente siempre se tuvo un control grupal por parte de los conservadores y liberales, ya que hacían creer al pueblo que ejercían una democracia limpia, aún así sabiendo que ya estaba todo elaborado y el presidente estaba nombrado desde antes de votar.
Sarah Agudelo - 9*8
ResponderEliminarLa verdad, también me quedaría en la mitad comiendo crispetas pero no está entre mis opciones. La verdad estaría en un punto medio, el país venía de época de La Violencia donde habían miles de muertos y pueblos enteros en llamas, estaría dispuesta a aceptar un acuerdo si eso significaba dejar de matarme con otra persona por tener una ideología diferente. Pero también estaría en contra, como puede ser posible que la democracia es solo para dos partidos y los demás no cuentan. Sentiría que votar no sirve ya que el resultado estaba decidido desde antes. Si yo fuera un ciudadano de esa época, probablemente habría sentido alivio por el fin de la violencia, pero también rabia e impotencia por no poder elegir de verdad.
Las dos cosas, hay más libertad que el Frente Nacional, pero todavía hay “estructuras” que nos limitan. Hoy sí existen y pueden existir muchos partidos políticos y movimientos. Hay mucho más espacio para que surjan líderes nuevos, voces de la juventud, mujeres, entre otros. Nosotros podemos protestar, organizarnos, usar redes sociales y medios para cuestionar el poder y no simplemente aceptarlo. Lo que todavía nos atrapa son los mismos grupos de poder como las familias políticas. No todos tienen la misma plata, educación ni acceso a medios para hacer campaña o hacerse escuchar. A veces siento que, aunque cambie el presidente, las políticas importantes del país no cambian tanto, sin importar las propuestas del candidato.
Camilo V. Vanegas 9-8
ResponderEliminarSi yo hubiera sido un ciudadano en 1958, creo que habría apoyado el Frente Nacional aunque me doliera un poco, porque después de años de pelea entre rojos y azules, del Bogotazo y de tanta violencia en los pueblos, la gente estaba cansada y quería poder salir a la calle sin miedo; ese pacto entre liberales y conservadores, de turnarse la presidencia y repartirse el poder, sí trajo más calma, pero también le quitó al pueblo la libertad de elegir de verdad, porque durante años solo podían ganar esos dos partidos y otras ideas quedaban por fuera. Hoy yo siento que sí tenemos más democracia, porque podemos votar por más opciones y nadie nos obliga el color, pero todavía hay “estructuras” que pesan mucho, como las máquinas políticas, el dinero, las redes y los mismos de siempre, y a veces parece que elegimos entre lo que ya nos pusieron en la mesa y no entre todo lo que el país podría ser.
Samuel Vélez Ospina 9-8
ResponderEliminarSi fuera un habitante de esa Colombia en 1958, pensaría en apoyar el Frente Nacional, ya que después de toda esta violencia esto vino con un "calma" para el pueblo, aunque era algo antidemocrático, siento que era lo necesario para poder calmar al país después de todos esos hechos, y poder tener de cierta manera un poco de "igualdad" entre liberales y conservadores, pero no la igualdad para el pueblo ya que entonces no se podría tener otros partidos políticos ni otras ideologías diferentes a esta, en conclusión es algo que a mi punto de vista era necesario, y es algo que apoyaría pero se realizo con tratos un poco controversiales para el pueblo.
Hoy en día es algo mas diferentes ya que existen mas ideologías políticas aparte de "rojos o azules", "liberales o conservadores" o "izquierda o derecha", ya existen mas partidos políticos que pueden incluir ideas que rescatan de izquierda o derecha, o que a su vez van en contra de ser extremistas, aunque se ven muy opacadas por los partidos políticos tradicionales, ya que en la sociedad influye mucho los medios de comunicación que siempre tienen mas en cuenta a los partidos de siempre.
Geronimo Padierna Suaza 9-8
ResponderEliminarYo creo que si me hubiera tocado vivir eso en 1958 lo mas probable es que en el momento si hubiera apoyado el pacto, despues de tanta violencia y tantos muertos uno entiende que la gente ya estuviera desesperada por algo de calma as fuera cambiando libertad por paz. Pero pensandolo bien y con los años ya de por medio, yo creo que fue un error, porque al final no se soluciono el problema de fondo, solo se tapo. Cerrarle la puerta a todo el que pensara distinto no es paz de verdad, es solo violencia aplazada, y por eso mismo despues nacieron las guerrillas, porque a la gente no le dejaron mas opcion que buscar otro camino para que la escucharan.
Y sobre si hoy si tenemos libertad real para elegir, yo creo que a medias. Ya no hay un pacto oficial que reparta el poder entre dos partidos como antes, pero uno siente que igual hay estructuras, poderes economicos, roscas politicas, que ya tienen todo amarrado desde antes de que uno vote. Uno puede escoger entre varias opciones en el tarjeton, eso si es un avance, pero muchas veces sea cual sea el que gane las cosas de fondo no cambian mucho para el que menos tiene. Entonces si, avanzamos en tener mas voces en la boleta, pero todavia nos falta que esas voces de verdad tengan poder para cambiar las cosas.
Jerónimo Muñoz cano 9-8
ResponderEliminarEn 1958, después de años de La Violencia, el Bogotazo y tantas muertes solo por pensar diferente, la gente estaba agotada y asustada. Rojos y azules se habían matado entre sí por décadas, y las masacres eran cotidianas. Por eso, si yo hubiera sido ciudadano en esa época
Primero venía la vida y el orden: no se podía seguir tomando decisiones políticas mientras el pueblo se mataba en las calles. El acuerdo entre liberales y conservadores de turnarse la presidencia y repartirse el poder parecía la única salida para dejar de pelear y poder salir a la calle sin miedo
El Frente Nacional logró lo más urgente: trajo calma y puso fin a la época más sangrienta. Pero tuvo un costo muy alto: le quitó al pueblo la verdadera libertad de elegir. Durante años solo podían ganar esos dos partidos; cualquier otra idea, otro partido, otra voz, quedaba por fuera. Se repartieron el poder entre ellos y la democracia se vio limitada, porque al final no había opciones reales para escoger.
Hoy tenemos más democracia que entonces: podemos votar por muchas opciones, nadie nos obliga a ser de un color político, y existen más libertades
Juanita Castrillón Sánchez 9°8
ResponderEliminarLa verdad el Frente Nacional me parece un tema difícil de entender al principio, pero con este artículo uno alcanza a ver por qué la política en Colombia terminó como terminó.
Sobre la primera pregunta, si yo hubiera vivido en 1958 creo que sí habría apoyado el pacto. Uno lo dice fácil hoy, pero en ese momento la gente estaba cansada y con miedo, veníamos de años en los que se mataban entre liberales y conservadores. Yo pienso que en esa situación lo único que uno quiere es que paren los muertos, así sea con un acuerdo que no sea perfecto. Lo malo es que con el tiempo se ve que ese arreglo no funcionó tan bien. Como solo dejaron mandar a los dos partidos, los demás quedaron por fuera, y de ahí salieron otros grupos armados que nos hicieron daño por muchísimos años.
Y sobre lo de hoy, yo siento que sí y no. Sí, porque después de la Constitución de 1991 uno mira el tarjetón y ya hay bastantes opciones, no solo dos. Pero no, porque el que tiene plata para hacer campaña es el que suena, y con las maquinarias y la corrupción los líderes de barrio o los movimientos nuevos casi nunca alcanzan a competir de igual a igual. Al final uno elige, pero entre los que ya tienen el poder.
Juan Andrés Jiménez López 9-8
ResponderEliminarSi yo fuera un ciudadano en 1958, trad vivir la época de “La violencia” entre liberales y conservadores y la dictadura de Rojas Pinilla, la verdad yo creo que habría votado por el frente nacional. Cuando una sociedad viene de contar miles de muertos en los campos y en las calles, nuestro deseo primordial de salvaguardar la vida y recuperar la estabilidad social suele estás por encima de la pureza democrática.El pacto garantizo frenar la sangría bipartidista inmediata, aunque tuvieran que cerrar la participación a otras opciones políticas.
Hoy en día existe la libertad formal para elegir pero en nuestra práctica seguimos atrapados en estructuras invisibles que condicionan esa condición:El poder político sigue siendo influenciado por grandes financiaciones de campaña, las maquinarias clientistas y las dinastías regionales que operan como “Frentes nacionales” informales.
Continuación: pero todavía exiten diferentes estructuras políticas, económicas y sociales que puede influir en la decisión o voto que hayamos tomado
ResponderEliminarAngel Matias Córdoba David 9-8
ResponderEliminarLa verdad no hubiera aceptado este acuerdo. Hubiera preferido seguir luchando por la libertad, ya que morir peleando por esa libertad es mucho mejor que vivir en represión, bajo una "pseudo tranquilidad". Morir bajo los ideales propios sería mucho mejor que haber vivido bajo la opresión que representaba el frente nacional.
Desde mi punto de vista, sí existen ciertas estructuras que nos quitan la libertad plena de la democracia. A pesar de tener más "opciones" de de por quién votamos, vivimos en una semi dictadura. Y se evidencia mediante los monopolios del poder, la censura y el amarillismo de los medios de comunicación, hay votaciones pero, el gobierno en poder persigue a la oposición para asegurar su permanencia.
Ana Maria Devia 9-9
ResponderEliminarYo no hubiera aceptado el pacto porque me parece que la libertad de elegir es algo indispensable, ya que me parece un derecho humano más que básico, así que hubiera tomado el riesgo de seguir en la violencia, pero con mi moral e ideales intactos.
Creo que hoy en día la "democracia" es una simple cortina de humo para hacernos creer que tomamos una decisión y que se nos cumple nuestro derecho de elegir; ahora mismo no somos más que simples títeres del gobierno; nos hacen creer que aportamos.
Jeronimo Marquez Rua 9-8
ResponderEliminarYo creo que no sentiría que mi voz cuenta del todo, porque si solo pudiera elegir entre dos personas que ya fueron escogidas por otros realmente no tendría mucha libertad para decidir. Aunque me dejaran votar sentiría que la elección ya está medio preparada. Creo que algo parecido pasó con el Frente Nacional, porque liberales y conservadores se repartieron el poder para evitar más violencia, pero dejaron por fuera a otros movimientos políticos, para mí, fue una solución que ayudó a disminuir los enfrentamientos pero al mismo tiempo hizo que muchas personas sintieran que su voto y sus ideas no tuvieran
tanta importancia.
Sofía Flórez Rojo 9º5
ResponderEliminarMi elección en ese momento hubiera sido no haber apoyado eso, más bien me sentiría como se sintieron muchas personas en esa época; indignadas. Y es completamente cierto lo que dice, si ya el resultado está escrito, ¿Dónde queda mi derecho al voto, a lo que personalmente considero que me representa? Y si era por buscar paz en las calles es un tema más inclinado hacia la falta de propiedad nacional por parte de la ciudadanía, ¿Cómo es posible llegar a un acuerdo como ese simplemente para tener a todos en paz? Es mas un tema de si yo pienso diferente, tú tienes que respetar mi forma de pensar, así como yo también tengo que respetar la tuya, lo que me representa en temas de partidos políticos no define quién soy yo como persona ciudadana y por eso no deberían quitarme mi derecho de alzar la voz ni violentarme.
Yo diría que la respuesta puede depender por la persona a la que le preguntamos, desde mi perspectiva yo no tengo nada que me impida no poder votar por lo que me representa pero por ejemplo una persona de un pueblo, invadido por la guerrilla, al estar bajo una figura que te obliga a elegir lo que ellos quieren, la persona no goza de esa democracia y en base a eso está atrapado en una "estructura" que decide por ellos.
Si hubiera vivido en 1958, mi respuesta más probable habría sido apoyar el pacto para detener la sangría en las calles. Tras una década de La Violencia bipartidista que dejó más de 200.000 muertos y desplazó a millones de campesinos, la prioridad absoluta para un ciudadano común no era la pureza ideológica, sino salvar la vida y recuperar la tranquilidad cotidiana. El plebiscito de 1957, donde más del 95% de los colombianos votó a favor del acuerdo, refleja ese agotamiento colectivo.
ResponderEliminarHoy la democracia otorga la libertad formal de votar, pero las estructuras socioeconómicas y las maquinarias partidistas aún limitan el abanico de transformaciones reales, dejando a muchos ciudadanos con la sensación de tener que elegir siempre entre las opciones impuestas por el propio sistema.
SALOME PEREZ RAMIREZ 9-9
ResponderEliminarel frente nacional demuestra como un pacto político diseñado para frenar la violencia de esa época termino sacrificando la participación democrática de los ciudadanos al dividir el poder en dos 50% liberales 50% conservadores cada 4 años la presidencia le tocaba al liberal y a los otros 4 años a los conservadores esto logro detener los enfrentamientos armados directos entre los liberales y los conservadores aunque esto no fue suficiente para calmar la violencia porque empezó a generar descontento entre los ciudadanos y ahí fue la aparición de nuevos conflictos armados esto demuestra que los tratos no sostienen la estabilidad cuando se construye la censura y la falta de voz y de opinión las personas se dieron cuenta que su voz no valía ya todo estaba escrito ya se sabia quien iba a ganar los jóvenes fueron la razón por la cual nacieron las nuevas guerrillas modernas en Colombia en esa época.
en 1958 tras años de mucha violencia y miles de muertes la prioridad era salar vidas y recuperar la tranquilidad si yo hubiera apoyado este pacto o no mi decisión no valdría ya que todo estaba por escrito y dividido por un tratado por esa razón en ese momento yo hubiera apoyado el tratado.
la democracia hoy en día ha permitido la aparición de muchos movimientos y partidos políticos que no estaban antes en el frente nacional pero hoy en día nuestra sociedad no se conforma con nuestra decisión democrática pero aunque eso pase aun no nos lleva a la violencia a la violencia que vivía Colombia antes en el frente nacional ahora podemos elegir a cual partido político queremos pertenecer.
Mateo Sanmartín García 9-8
ResponderEliminar1.lo hubiera apoyado, yo hubiera salido a protestar por nuestros derechos eh decisiones mal tomadas por un líder que no supo ser líder.
2. Yo diria que pasaría exactamente lo mismo ya que la gente no se quedará de brazos cruzados viendo como le pasan por encima a su pueblo.
Emiliano Montoya Osorio 9-8
ResponderEliminarSi hubiera sido ciudadano en 1958, lo habría apoyado con reservas, no sin dudas. La violencia de La Violencia se había cobrado miles de vidas, familias rotas y pueblos destruidos; la paz era una urgencia absoluta. Sin embargo, habría exigido que el pacto fuera temporal y con una fecha de vencimiento clara, porque quitarle al pueblo la libertad de elegir libremente es un costo muy alto. No se puede sacrificar la democracia indefinidamente, aunque sea en nombre de la paz. La paz sin libertad no es paz verdadera, es solo silencio impuesto.
Hoy tenemos más libertad de la que hubo en el Frente Nacional, pero todavía hay estructuras que limitan nuestra voz.
Ya no hay un reparto obligatorio 50/50 ni partidos prohibidos. Podemos elegir entre múltiples opciones, hay libertad de prensa, de protesta y de organizarse políticamente. Eso es una gran conquista que Existen barreras reales: el dinero en la política, la influencia de poderes económicos y mediáticos, la falta de representación de jóvenes, campesinos y sectores populares, y la sensación de que "todos son iguales" o que no importa a quién se vote porque las cosas no cambian. A veces las estructuras no son escritas en una ley como lo fue el Frente Nacional, pero funcionan de forma invisible cerrando caminos.
Santiago Londoño Giraldo 9-8
ResponderEliminarDe cierto hubiera apoyado la creación del frente nacional, toda vez que la situación de violencia era aguda y la muerte tocaba a integrantes de la mayoría de los hogares, no fue una solución definitiva y la dinámica social y democrática a seguido y sigue evolucionando pero la estabilidad es fundamental para que este desarrollo pueda darse.
Considero que en Colombia en este momento en líneas generales si tenemos la posibilidad de escoger nuestros gobernantes, desafortunadamente existen regiones en el territorio nacional donde grupos armados forzan a la población a votar por determinado candidato político.
Emanuel Munera Pulgarín 9º9
ResponderEliminar1. Desde mi punto de vista siento que fue lo mejor que se pudo hacer a pesar de los efectos negativos ya que ellos venían de una época bastante violenta por el poder, siento que rotar cada 4 años fue lo correcto para ponerle un alto a la violencia Pero también creo que pudieron hacerlo mejor como por ejemplo hacerlo mejor como por ejemplo no perjudicar otros partidos políticos Pero a pesar de eso estaría de acuerdo.
2. Hoy en día siento que si tenemos la libertad de elegir a los candidatos, tal vez todavía hay algo que pueda influir, por eso habría que estar informados.
Emanuel Henao Manayay 9-9
ResponderEliminarPara ser un ciudadano de esa época no hubiera estado de acuerdo en muchas cosas, honestamente haber vivido más de una década de violencia bipartidista que dejó muchos muertos y se generaron muchos conflictos en este tiempo, como desplazamientos masivos y un país sumido en el terror; y a pesar de que el frente nacional tuviera "buenas intenciones" ahogaron y destruyeron muchos partidos políticos que hubieran dado nuevas expectativas y nuevas visiones para obtener un mejor país, pero acabaron con todos esos partidos y es como si acabaran con la poca de la democracia; sembrando las semillas para conflictos armados y políticos que hoy en día son la guerrilla y otros grupos armados dejando una mancha en nuestra historia y algo de lo que estaría mal por así decirlo, saber que por unos acuerdos se terminaria en un país lleno de violencia y desigualdad.
Claro que al día de hoy hay más libertad sobre los partidos políticos y visiones más transparente sobre lo que se quiere del país, como movimientos independientes que puedan llegar al poder aunque a pesar de eso existe mucha corrupción en el país y por medio de las redes sociales y manipulación sobre el voto y nuestras decisiones, que todavía estamos atrapados en una estructura de lo que aún no hemos podido salir del todo.
Emmanuel Castaño Jiménez 9-8
ResponderEliminar1:no lo hubiera aceptado ya que aunque esto ayudo a que se calmaran las tensiones entre partidos políticos no seria algo justo ya que el pueblo es el que se ve perjudicado por las acciones que toman los políticos y que nosotros no podriamos elegir en quien nos beneficia por sus propuestas seria algo injusto
2:yo diría que nos hacen creer que en verdad tenemos una democracia pero en elecciones creería que hay tramuquiñas de las cuales el pueblo no se entera que benefician a un partido
Luciana Valencia 9-6
ResponderEliminarMe pareció muy interesante el post sobre el Frente Nacional. Esa comparación con el videojuego donde solo dos capitanes se turnan el control me ayudó a entender por qué mucha gente se sintió excluida durante esos 16 años. Si yo hubiera sido ciudadano en 1958, creo que lo habría apoyado al principio por la paz, pero con el tiempo me habría dado cuenta de que esa paz tenía un costo muy alto: quitarle al pueblo la libertad de elegir. Y respondiendo a la segunda pregunta, siento que hoy la democracia nos da más opciones que antes, pero todavía hay muchas "estructuras" que deciden por nosotros y hacen que muchas voces no se escuchen. Creo que la lección del post es muy cierta: la paz no debería construirse silenciando a los demás.