Economía, sociedad y cultura Colombiana, primera mitad del siglo XX
¡Hola, parceros y parceras del ITIPB!
Bienvenidos a una nueva entrada de nuestro blog de Ciencias Sociales. Hoy nos
vamos a teletransportar en el tiempo. Imagínense por un momento que cambiamos
el feed de Instagram, el TikTok y el reguetón por paseos en tren de vapor,
telegramas que llegaban a los tumbos, sombreros de jipi japa y una Colombia
que, poco a poco, iba saliendo del campo para meterse de lleno al ruido, el
humo y las luces de la ciudad.
¿Cómo vivían, qué comían, cómo se
enamoraban y de qué sobrevivían nuestros bisabuelos y tatarabuelos entre 1900 y
1950? ¡Pórtense cómodos que aquí arranca este viaje!
1. Economía: Del arado al humo de las
fábricas (Y sí, ¡del dulce aroma del café!)
Pensemos en la Colombia de 1900: un país recién salido de la dolorosa Guerra de los Mil Días (imagínense el caos, pero a nivel nacional). Éramos un país rural, desconectado, donde viajar de Medellín a Bogotá era una epopeya de días a lomo de mula por trochas imposibles.
Pero, a lo bien, ¿de qué vivíamos?
El boom del grano de oro: El café se convirtió en nuestro boleto dorado al mercado internacional.
Gracias a los cafetales en Antioquia, Caldas y el Viejo Caldas, la platica
empezó a entrar y, por primera vez, se armó un mercadito interno más movido.
Llegan los fierros y los
rieles: Para sacar el café y conectar este parche
tan montañoso, tocó ponerse las pilas con la infraestructura. ¡Aparecieron los
ferrocarriles y los barcos de vapor por el río Magdalena!
¡La industria
dice presente! Pa' los años 30 y 40, con la platica del
café y una platica que nos mandó Estados Unidos (la famosa indemnización por la
pérdida de Panamá), arrancó la industrialización. Ciudades como Medellín
empezaron a llenarse de chimeneas con textileras (como Coltejer y Fabricato) y
cerveceras. Pasamos de usar ruanas hechas a mano a comprar telas nacionales y a
ver nacer una nueva tribu urbana: la
clase obrera.
2. Sociedad: ¿De la hacienda feudal al gentío
de la ciudad?
Con este salto económico, la sociedad
colombiana dio un vuelco total. Imagínense el choque cultural:
De ruana y
sombrero a traje y corbata (o overol): En el
campo mandaban los grandes terratenientes y la Iglesia Católica tenía el ojo
puesto en absolutamente todo (¡hasta en lo que se leía!). Pero en las ciudades,
la cosa cambió. Nació el proletariado
(los obreros que se fajaban turnos larguísimos en las fábricas) y una clase media de profesionales, maestros
y oficinistas.
Las mujeres se
abren cancha: Aunque las normas sociales eran súper
estrictas y a las mujeres les tocaba lidiar con un montón de restricciones (¡ni
votar podían todavía!), empezaron a entrar a las universidades, a trabajar en
oficinas y fábricas, y a alzar la voz. ¡Poco a poco se fueron sacudiendo los
Tradicionalismos!
El eterno
problema de la tierra: Mientras en la ciudad sonaban las
fábricas, en el campo la gente seguía peleando por un pedazo de tierra para
sembrar. Esas tensiones rurales fueron el caldo de cultivo perfecto para lo que
después conoceríamos como "La Violencia" a mediados de siglo.
3. Cultura: Tango, modernidad y los
intelectuales que querían descifrar el país
La cultura en esos 50 años fue una mezcla
loquísima entre la tradición católica y las ganas locas de modernidad.
Medellín
arrabalera: ¿Sabían que nuestra ciudad se volvió un
puerto clave del tango? Sí, señores. La llegada del ferrocarril y la radio
trajo los discos de Carlos Gardel, convirtiendo a Medellín en una ciudad
bohemia, de cafés, sastrerías y compadrazgos (tristemente marcada también por
la trágica muerte de Gardel en el aeropuerto Las Playas en 1935).
El arte y las
letras se ponen rebeldes: Surgieron movimientos literarios y
artísticos increíbles (como Los Bachués o los Nuevos) que empezaron a pintar la
realidad social, a criticar la política y a valorar nuestras raíces indígenas y
mestizas, sacudiéndose un poco la manía de imitar todo lo que venía de Europa.
La radio y la
prensa como el internet de la época: La gente
se enteraba de losChismes del mundo, de la Segunda Guerra Mundial o de las
novelas radiales gracias al aparato de radio en la sala, que reunía a toda la
familia en las noches.
Reflexiones para llevar a casa
Cuando miramos esta primera mitad del
siglo XX, nos damos cuenta de que somos
el resultado directito de esastransformaciones. Los abuelos y bisabuelos
de esa época tuvieron que reinventarse: pasar del campo a la ciudad, aprender a
usar nuevas máquinas, inventarse sindicatos, y bailar al son de una modernidad
que entraba a los empujones por las montañas colombianas.
Hoy en día disfrutamos de comodidades
(como prender el celular o montarnos a un metro), pero heredamos los mismos
desafíos: ¿Cómo lograr que el desarrollo económico beneficie a todos por igual?
¿Cómo equilibrar la tecnología con nuestra identidad?
¡Pilas con el
reto! (Para debatir en los comentarios o en clase)
Si pudieras viajar en el tiempo a 1930 en Medellín,
¿qué te daría más Hardcore: viajar en mula durante tres días para salir de
Antioquia o aguantar los turnos de 12 horas en una fábrica textil?
Hoy dependemos del internet y las redes
sociales. En esa época dependían del ferrocarril y la radio. ¿Cuál crees que ha sido el invento que más le
ha cambiado la cabeza a la sociedad colombiana y por qué?
¡Déjanos tu opinión en los comentarios y
sigamos tejiendo historia juntos en nuestro Sociolaboratorio STEAM+ del ITIPB!
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